Jueves 9 de Abril de 1998

Vía Libre/Música
Sobre el vértigo de la improvisación jazzística

El guitarrista Pino Marrone se presenta esta noche en Clásica y Moderna

Luminosa, la mañana penetra en el quinto piso con envidiable intensidad. Desde hace cinco años, allí vive un guitarrista argentino que despegó desde rock y aterrizó en el jazz. En ese vuelo fundacional lo sorprendió la música de la India, la improvisación, Coltrane y Coleman.

De cara a su presentación de hoy en Clásica y Moderna, junto con el guitarrista norteamericano John Stowell, Pino Marrone busca definiciones. "Lo que hoy en día estoy haciendo es, en un ochenta por ciento, jazz y, básicamente, música improvisada."

En realidad, ya a los 20 había descubierto que era un improvisador, en las épocas de Crucis. Por aquellos días se sentía cómodo escuchando a Hendrix y a Clapton. "Pero, al mismo tiempo, escuchaba a Ornette Coleman, a John Coltrane y a Wes Montgomery -advierte el guitarrista-, lo que pasa es que me sentía tan lejos del vocabulario que estaban utilizando, que no podía llegar a encontrar el punto de conexión desde la técnica."

Eran tiempos en los que no había nadie en el país que le pudiera enseñar a tocar como ellos y un abismo generacional lo separaba de los únicos que podían ofrecerle algún acercamiento. En su poder ya poseía la suma de algunos factores: Beatles más improvisación. Hasta que la India fue hacia él.

La India

"Vi a Shankar cuando tenía 14, en 1972, cuando vino a la Argentina, y me cambió la vida -se sincera Pino-. Cuando me mudé a Los Angeles estudié un tiempo el sistema rítmico indio, que creo que es el más sofisticado." Ninguna de sus influencias está en primer plano. "Lo mío es jazz, pero tocado por alguien que está informado con toda esa música, o sea que no suena a lo hecho por Montgomery hace 25 años. Incluso, tanto John como yo, utilizamos bastante tecnología para lo que es la guitarra de jazz común.

Hubo un tiempo en el que Pino estuvo muy preocupado por la suma de notas. "Muchas versus pocas, de eso se trataba -sostiene-. Ya no me interesa más eso. Es bueno lo que se toca o no. Si el mensaje necesita de 150 notas en un momento y vale la pena, entonces que sea así y si va a ser una, mejor que sea excelente. Es un problema que tiene más que ver con contenidos que con formas. A veces escucho a gente como Miles Davis que en dos o tres notas dicen muchísimo, pero también puedo escuchar a John McLaughlin o a Paco De Lucía."

Compañeros de ruta

Pino suele hablar en plural. Dice nosotros y se refiere a Stowell, y también a Joe Diorio, esa suerte de gurú que cambió musicalmente a Di Meola y a Corea.

"Tocamos con todo el vocabulario de las últimas décadas, pero con un grado de sensibilidad y dinámica muy aguda -dispara el guitarrista. Muy suave, pero al mismo tiempo intenso. Como definieron a John (Stowell): un estilo a fuego lento. No hay estridencias, es muy intimista, de cámara, con mucha conversación." Es que para él lo excitante de la improvisación es la posibilidad de conversar. "A veces la charla se puede tornar muy apasionada y otras contemplativa o melancólica", dice Pino.

Dentro del universo musical que hoy y el próximo jueves podremos apreciar, Marrone y Stowell guardan un pequeño espacio para la libre improvisación, sin ningún tipo de estructura. "Sólo un poco en cada show -advierte-, porque hay que saber cuándo salir para no abrumar a la gente."

Del panorama local está bastante alejado. "Porque son muy jazzeros y no salen de su universo", aduce.

Sebastián Espósito


L I N K